Sábado, Septiembre 23, 2017
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El incremento de la radiación solar y el mayor tiempo al aire libre pueden ocasionar daños irreversibles en la visión y en los párpados

Cáncer de párpado, estenosis canalicular, cataratas, retinitis, quemaduras y crecimiento del tejido sobre la córnea son algunas de las posibles consecuencias de una exposición inadecuada a los rayos UV

La Fundación Rementería recomienda usar gafas de sol que cubran las sienes, sombreros de ala ancha, protector solar y buscar las sombras

Muchas piscinas carecen de suficientes zonas de sombra

Los oftalmologos advierten los efectos del sol a largo plazoMadrid, 17 de julio de 2012. El incremento de la radiación solar y el mayor tiempo al aire libre pueden ocasionar daños irreversibles en la visión y en los párpados, según advierte la Fundación Rementería en un informe, en el que se analizan los últimos estudios científicos al respecto. Cáncer de párpado, estenosis canalicular, cataratas, retinitis, quemaduras y crecimiento anormal del tejido de la córnea son algunas de las consecuencias a largo plazo de los rayos ultravioleta (UV) cuando no se  protegen los ojos. Una situación que, según el doctor Fco. Javier Hurtado Ceña, director médico de la Fundación Rementería, "ocurre con frecuencia en España, a pesar de disfrutar de muchas horas de sol".

Un estudio publicado en febrero en la revista Retina demostró que “en las zonas donde hay mayor debilitamiento de la capa de ozono se produce más radiación y mayor incidencia de retinitis solar”. Los autores, de la Universidad de Pensilvania (EE.UU), insisten en la necesidad de protegerse contra los rayos UV. En ese mismo sentido, la Agencia Española de Meteorología alertaba de que en junio se alcanzaron valores máximos de radiación ultravioleta. Amplias zonas del país oscilaron entre valores de 10 y 11 puntos (en una tabla que va del 1 al 11).

“La protección de los ojos y la piel contra la radiación solar es crítica durante todo el año, pero especialmente en verano”, explica el doctor Hurtado.

Los párpados y la órbita ocular son dos de las zonas más proclives para la aparición de cánceres de piel. En ellos se concentran el 10% del total de este tipo de cánceres, según cifras de la asociación norteamericana Skin Cancer Foundation. Además,  su incidencia se ha incrementado un 3% en los últimos años hasta alcanzar una cifra de 2 millones de casos anuales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La mayoría de estos tumores presentan una apariencia benigna, por lo que son  difíciles de diagnosticar.

“El problema es que muchos pacientes no dan importancia a un pequeño bulto o verruga en la zona del ojo porque creen que se trata de una lesión temporal, y a veces cuando llegan a consulta el tumor está muy extendido hacia  dentro”, explica el doctor Hurtado.

Ante el primer síntoma “se debe realizar una biopsia que nos permita saber el alcance de la lesión; aunque mucha veces se recomienda extirpar completamente la tumoración, una técnica que no deja secuelas estéticas si se realiza a tiempo”, concluye.

Así lo confirma un estudio publicado este mes en la revista The International Journal on Orbital Disorders, Oculoplastic and Lacrimal Surgery, que demuestra que el carcinoma de párpado “casi siempre presenta apariencia benigna”, a pesar de que se  trata de un tumor maligno con mucha capacidad destructiva. La investigación, llevada a cabo por el departamento de cirugía oncológica de la Universidad de Nueva Deli (India), subraya la necesidad de una detección temprana y de una intervención quirúrgica para evitar la propagación de la enfermedad.

Otras enfermedades ocasionadas por los rayos UV a largo plazo son la retinosis y el Pterigión, un trastorno que consiste en el crecimiento irregular del tejido de la conjuntiva sobre la córnea. Una reciente investigación publicada en la revista Acta Ophthalmologica subraya que los rayos solares “aumentan sensiblemente la posibilidad de causar daños en el crecimiento de la conjuntiva, como el Pterigión”. Los investigadores de la Universidad de Melbourne (Australia) señalan que el riesgo aumenta a partir de los 40 años.

Sin sombra en las piscinas

Muchas instalaciones de ocio carecen de suficientes zonas de sombra. Un estudio publicado en la revista Health Promotion Journal of Australia constata que “el 58% de las instalaciones recreativas veraniegas carecen de zona de sombra”. La  investigación, llevada a cabo por la Skin Cancer Prevention Unit, anima a los legisladores a invertir más en instalaciones de protección solar.

La Fundación Rementería recomienda protegerse con gafas de sol adecuadas y cerradas por las sienes, utilizar sombreros o gorras de ala ancha, aplicarse protector solar de factor 15 o superior también alrededor de los ojos y evitar la exposición directa al sol.

Dr. Fco. Javier Hurtado Ceña

Dr. Fco Javier Hurtado Ceña
Fundación Rementería